Archivo de la categoría ‘Cultura israelí’
Nazaret
Coexistencia de las religiones cristianas y musulmana dentro del mundo judío
El norte de Israel concentra una gran parte de la población árabe del país, la ciudad de mayor extensión que alberga principalmente comunidades árabes cristianas y musulmanas es Nazaret.
La singularidad de Nazaret frente a otras ciudades israelíes es perceptible desde el momento en que se alcanza a divisar desde la carretera que conduce a ella. La arquitectura, el transporte, el vestuario, la mirada de la gente y sus actitudes frente a los extranjeros crean un ambiente diferente comparado con otras zonas de Israel.
Mercado Talpiot en Haifa
Una de tantas muestras de la diversidad cultural de la ciudad.
Algunos meses atrás tuve una conversación con un conocido acerca del trato y las relaciones interpersonales que hay en ciertos ambientes de trabajo. Según él, en una cadena de tiendas o un negocio que ofrece algún tipo de servicios, el trato entre empleados es y debe ser más amable y cordial que en empresas que se dedican solo a la producción, ya que para vender es necesario proyectar también una imagen de cordialidad que a su vez se refleja en el trato entre empleados. A nivel de producción, el trato esclavista que reciben los trabajadores genera a la vez una tensión permanente y un trato poco amigable entre ellos.
Tal vez, este punto de vista sea cierto en teoría, sin embargo en la práctica y desde mi día a día en este país he notado que los israelíes son poco dados a maquillar su carácter de acuerdo con las exigencias del mercado. Como es de esperarse, hay de todo tipo de personas en todas partes, pero la calidez sincera o el trato empalagoso o zalamero son generalmente fáciles de percibir porque la mirada y ciertas actitudes de las personas también hablan por ellas.
Costo de vida en Israel, precios de productos básicos
Para aquellos que piensan emigrar o hacer alia a Israel, conocer de antemano la economía del diario vivir les ayudará a hacerse una idea general de cuánto dinero necesita una persona o una familia mensualmente para las compras básicas.
Durante mi permanencia en Israel la opinión generalizada considera a éste como un país muy costoso, aún para aquellos que han vivido toda su vida aquí. De hecho en mi primer año no pude evitar hacer la comparación casi a diario entre los precios de los productos en Israel con los de mi país natal, algo que resultaba traumático porque todo me parecía demasiado costoso y desafortunadamente en la época en que decidimos emigrar a Israel, la información sobre el costo de vida era escasa o ambigua. Los datos presentados en este artículo corresponden a los precios aproximados de algunos productos que consideré básicos dentro de la canasta familiar, es decir sólo se incluyen los productos necesarios para vivir austeramente.
Como en otros lugares del mundo, los supermercados ubicados cerca de los barrios generalmente son los más costosos, y por ser un país pequeño, en Israel hay tan sólo dos cadenas grandes de supermercados nacionales y una cadena de farmacias. Todos los demás son mini mercados o cadenas pequeñas localizadas en ciertas zonas del país.
65 años de la liberación en Auschwitz
El pasado 27 de enero se conmemoraron los 65 años de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau en Polonia. Para documentar este hecho algunos programas y noticieros en Israel y a nivel mundial revivieron las imágenes y testimonios de los sobrevivientes de aquel exterminio masivo que la humanidad no “debe” olvidar.
Este es una hecho histórico que la humanidad “puede” olvidar, porque a pesar de todos los testimonios y evidencias del holocausto muchos han querido desestimarlo ignorando de paso la enorme capacidad que tiene el ser humano de autodestruirse o de hacer daño a sus congéneres.
De compras en Israel
La manera como los vendedores israelíes atienden a los clientes es en general criticada por los latinos que estamos acostumbrados a un trato con mucha amabilidad, y la permanente presencia del vendedor que responda a todas las inquietudes acerca del producto con una actitud sonriente.
El vendedor israelí es diferente, como lo es su visión del servicio que está prestando y de los clientes. Por ejemplo, la primera vez que compré zapatos note inmediatamente la diferencia. No había un vendedor siguiéndome los pasos, y cuando encontré un par de zapatos que me interesó simplemente pregunté por él, un vendedor me dio la caja con los zapatos y esa fue toda su intervención, yo los saqué de su caja y me los medí mientras él atendía a otros clientes. En ese y otros casos el vendedor no se esmera por convencer al cliente ni se preocupa por tratarlo como a un rey; en pocas palabras no es una actitud servil.
Para algunos latinos no es nada agradable la forma como los israelíes abordan a sus clientes, y se quejan de su falta de interés en vender y muy poca amabilidad. Aunque hay casos en los que evidentemente es así, la gran mayoría de las veces no me he sentido ni agredida ni mal atendida. Tal vez la cuestión es cómo los israelíes y los latinos consideramos debe ser un buen vendedor. ¿Realmente nos tienen que convencer, o es el cliente quien debe juzgar de acuerdo con la información que le proporciona el vendedor? ¿Es necesaria realmente una actitud sonriente y reverencial a la hora de negociar?
Buscando pareja en Israel
Cada año llegan a Israel nuevos inmigrantes con múltiples objetivos, uno de ellos es buscar pareja y establecer una familia con alguien que comparta las mismas creencias y tradiciones propias del judaísmo. Pero ya que la religión y los aspectos que la rodean son tan sólo una parte de la complejidad de cada cultura, los latinoamericanos necesitamos años para adaptarnos y comprender la mentalidad de los israelíes y dependiendo del grado de adaptación se puede tener éxito en la búsqueda de pareja.
Es bastante grande el número de inmigrantes de todas partes del mundo que estando en Israel deciden formalizar una relación de pareja con otro inmigrante de su mismo país de origen porque encuentran grandes diferencias en la forma como la mayoría de los israelís conciben la vida.
En Israel, como en todas partes del mundo, las parejas se conocen en el trabajo, las universidades o través de amigos y familiares, pero adicionalmente ya que el servicio militar es fundamental en la vida de los israelíes, es justamente en esta etapa de la vida donde muchos encuentran sus parejas para después del ejercito convivir con ellas por algunos años y solo cuando deciden tener hijos formalizan su relación con el matrimonio.
Aquellos que llegan a Israel con la idea de formar una familia, generalmente son adultos que ya sobrepasan la edad para ir al ejército y es allí donde muchos rasgos de la personalidad de los israelíes toman su forma.
Caminando por Israel II
Desde la semana de nuestra llegada a Israel he sentido por primera vez en mi vida confianza y seguridad en las calles. No significa que en las ciudades de Israel no haya delincuencia y crimen; en todas partes del mundo existen. La diferencia entre un lugar y otro consiste en las proporciones y frecuencia con la que ocurren hechos delictivos.
Algo que me llamó la atención en mis primeros días en Israel fue la gran cantidad de autos estacionados en las calles durante todo el día. Muchas personas dejan sus carros en frente o a unos metros de sus casas, algunos no tienen estacionamiento y simplemente dejan sus carros afuera toda la noche o todo el día. Aunque sí existe el robo de carros, la frecuencia es aún muy baja en comparación con las ciudades latinoamericanas y esto le da a las personas mayor libertad y tranquilidad en el diario vivir. En ciudades como Tel Aviv o Jerusalén la delincuencia está más presente en las calles, pero en general las personas no se sienten asechadas como para caminar con prevención o desconfianza.
Desde mi punto de vista, no sólo latinoamericano sino como mujer, me siento libre cuando transito por las calles. Libre porque aunque me vista de una manera sencilla o descuidada no he sentido una mirada de desprecio o crítica; libre porque, aunque me vista con una falda o muy larga o muy corta, no siento el peso de una mirada morbosa o de unas palabras vulgares y de mal gusto. Libre porque no tengo que estar pendiente de mi bolso mirando de un lado para otro para evitar que me lo roben.

En algunas ciudades medianas y asentamientos se ven niños pequeños que salen del colegio solos o con otros niños y regresan a pie a sus casas, si la distancia lo amerita. Personalmente, yo no permitiría que mis hijos se devolvieran solos a casa después del colegio por más cerca que vivieran de éste, pero para muchas personas que han estado toda su vida en Israel dejar que los niños salgan solos a las calles es algo normal y no representa un gran peligro.
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La gente al volante
Cuando nos mudamos de ciudad decidimos contratar a alguien que nos recomendaron, también latino, para trasladar las cosas a nuestro nuevo destino. La camioneta que nos enviaron estaba en pésimo estado, era muy pequeña y para completar tenía la reversa dañada. Por falta de tiempo, no podíamos deshacer el trato y tuvimos que aceptar el camioncito. Decidimos irnos junto con las cosas en el carro y de inmediato nos dimos cuenta de la manera tan descuidada como conducía la persona que contratamos. En la vía a Tel Aviv llegando a una línea de paso del tren, justo antes de cruzar, comenzó a bajar la barrera que obstaculiza el paso de los autos, estábamos a un auto de la barrera; De repente el conductor dice “ahora este bruto no va a pasar” y decide salirse de la fila atravesando a toda velocidad mientras descendía la barrera. Quedamos sin aliento.
Continuando con nuestro viaje, cerca de Tel Aviv tuvimos que devolvernos y como la camioneta no tenía reversa, el conductor decidió “crear su propio retorno” entrando en contravía por un tramo de la carretera y mientras la gente de los otros carros lo miraba haciendo señales de protesta, él se molestaba porque no le dejaban pasar. Lo curioso de todo esto es que durante el viaje nos repitió varias veces que “LOS ISRAELÍES SON UNOS BRUTOS PARA MANEJAR”.
Pero en mi opinión, conociendo el caos vehicular que se vive en algunas ciudades de mi país de origen, los israelíes en general son buenos conductores. Por supuesto que en ciudades como Tel Aviv el tráfico y estrés de las calles son mucho mayores pero nunca se podrán comparar con los de ciudades como Caracas, Sao Pablo o Bogotá.

Una notoria diferencia que he encontrado entre los conductores latinos e israelíes, es que los segundos en su mayoría respetan más al peatón. A pesar de que muchos transeúntes en Israel son imprudentes al cruzar las calles, los conductores por lo general son cuidadosos y pacientes con los peatones.
Hasta ahora, en el tiempo que he vivido en Israel, he observado que las normas y señales de tránsito son respetadas por la mayoría de los conductores en las ciudades en las que he estado y he percibido un ambiente relajado y amable para conducir.
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Caminando por Israel
Caminando por el desierto
Recorriendo las calles de las principales ciudades de Israel, la gran mayoría de las personas olvidamos que realmente estamos caminando en un desierto. Israel es un desierto que en el transcurso de más de 60 años ha sido cultivado con una alta dosis de ingenio y perseverancia.

Parque en Raanana ciudad céntrica de Israel
Mirando con detenimiento las zonas verdes en los parques, andenes o jardines públicos, se observa los pequeños tubos por donde día a día llega el agua a ciertas horas y cantidades previamente programadas dependiendo de la época del año. El esfuerzo por mantener a Israel florecida y verde no es sólo del estado. Organizaciones como Keren Kayemeth promueven el cuidado y plantación de más vegetación y colectan fondos a nivel mundial.
Viajando por Israel
Los medios de transporte de un país son una parte importante del diario vivir, y dependiendo de su organización y desempeño estos pueden facilitar o dificultar la vida. Entre las primeras cosas que tenemos en mente cuando llegamos a un aeropuerto conocido o desconocido es cómo salir de este para llegar a nuestro destino final y en el caso del Aeropuerto Internacional Ben Gurion se puede hacer uso de taxi, tren o bus.
La Autoridad Aeroportuaria de Israel sólo autoriza ciertas compañías de taxis para prestar el servicio desde el terminal aéreo. Las tarifas ya están previamente establecidas de acuerdo con el destino y existen recargos adicionales según el número de maletas y de pasajeros.
Una persona conocedora puede arreglar de antemano el precio del viaje, pero en general lo más recomendable es hacer uso del taxímetro. Si usted no sabe hebreo, no hay de qué preocuparse; todos los taxistas tiene algún nivel de inglés. Pero si tampoco sabe inglés, ¡preocúpese! Lo mejor es asegurarse de contar con la ayuda de alguien que sepa uno de los dos idiomas, es probable que el conductor del taxi sepa algunas palabras en español pero gracias a las Leyes de Murphy esa probabilidad se hace cero cuando usted más la necesita.
En mis primeros meses en Israel un coterráneo, haciendo referencia a la dificultad del idioma, me comentó un poco enfadado: “Taxi es una palabra muy internacional, es la misma en casi todos los idiomas, pero en hebreo es monit”. La razón de esta diferencia es que esta palabra proviene del verbo “Limnot” que significa contar (el taxímetro “cuenta” la distancia recorrida o el dinero a pagar). Así también taxímetro es “moné”.

Los taxis en Israel son por lo general elegantes Mercedes Benz, Skoda o Volkswagen de color blanco, pero lo que definitivamente no es elegante es el comportamiento de algunos taxistas quienes son considerados agresivos y muy aprovechados.
Llegando a Israel
La barrera española
En el año 2005 mi esposo y yo decidimos hacer el proceso de inmigración o Aliá hacia Israel, idea que se concreto en Julio de 2006 cuando comenzamos un recorrido que hasta hoy continúa. El viaje desde nuestro país natal hacia Israel no fue nada fácil, primero por los problemas generados por la huelga en la que se encontraba Iberia en la época del viaje y segundo por nuestra nacionalidad. Desafortunadamente no teníamos la opción de escoger la aerolínea que está previamente establecida por los agentes migratorios.
Cuando llegamos al aeropuerto de Barajas en Madrid, después de un vuelo de once horas, todo parecía normal. Al llegar al punto donde se autorizan los vuelos de conexión había una fila relativamente corta de unas ocho personas y en el punto de paso donde se hace la requisa de pasajeros antes de ingresar a las salas de espera no había fila.

Aeropuerto de Barajas - Madrid
Llegamos a España un poco retrasados y contábamos con un poco más de 45 minutos para tomar el vuelo de El Al (aerolínea más importante de Israel) rumbo a nuestro destino final. Pero debido a la huelga de Iberia los funcionarios estaban en plan tortuga, la espera en esa corta fila se hizo interminable y terriblemente angustiante porque el temor de perder nuestro vuelo se hacía cada vez mayor. Después de más de veinte infinitos minutos y aún en fila, llegó de repente una estampida de pasajeros que superaban las 100 personas a la zona de requisa lo que incremento aún más nuestra angustia, entonces yo decidí pasarme a esa otra fila mientras a mi esposo le autorizaban el transbordo.
Faltando diez minutos para abordar, mi esposo fue atendido pero delante de mí había alrededor de cincuenta personas. Con el corazón a punto de estallar decidimos pedirle a uno de los policías que nos permitiera pasar antes porque nuestro vuelo estaba a punto de salir; él nos dijo en un tono despectivo ¨ Ese es su problema no el mío, pásense por encima de los demás si quieren¨. Después de pasar a regañadientes la requisa, mi esposo se dio cuenta de que había perdido los pasaportes y como solo había escaleras eléctricas de bajada, en medio de la desesperación nos devolvimos por las mismas escaleras, mi esposo tropezó y se lastimó las piernas. Nuestra angustia era tan grande y evidente que el mismo policía que nos trató como sudacas basura nos ayudo dejándonos pasar y nos quiso infundir calma. Le dije a mi esposo que tal vez no le habían devuelto los pasaportes en el punto de registro de la aerolínea y en los minutos en los que se fue a buscarlos pasó por mi cabeza que íbamos a terminar en una cárcel española, maltratados por ser latinos indocumentados para luego ser deportados.
