La doble encrucijada de los adultos mayores inmigrantes en Israel

Atardecer en Netanya
Atardecer en Netanya

Emigrar desde Latinoamérica hacia un país con diferencias sociales y culturales tan marcadas como Israel  es un proceso lleno de incertidumbres y dificultades. Quienes emprenden la aventura siendo jóvenes tienen a su favor la flexibilidad propia de su edad para adaptarse a los cambios.

Quienes, por el contrario, son personas mucho más maduras y entradas en años, enfrentan una doble encrucijada porque no sólo tienen que pasar por todo el proceso de adaptación sino que además deben superar la marginación de una sociedad que ya no los ve como personas laboralmente productivas.

La historia de Aída Daitch es un reflejo de ello. Aída era una exitosa abogada penalista en Buenos Aires, quien no tenía en sus planes de vida inmigrar a Israel. Debido a ciertas circunstancias, tuvo que dejarlo todo y emprendió viaje hacia un país en cuya sociedad ha tenido que enfrentar los problemas y los estigmas de ser una persona mayor.

La vida de Aída comenzó a tomar un rumbo repentino cuando le fue descubierto un cáncer terminal a su madre. Aída no le informó a su ella de su verdadero estado de salud, sin embargo su madre  presentía que no le quedaba mucho tiempo de vida, motivo por el cual le pidió a Aída que viajara con ella a Israel para ver al único hijo varón que le quedaba, pues dos de sus hijos varones ya habían fallecido.

A los 58 años, Aída viajó a Israel con su madre llevando consigo tan solo una valija y dejándolo todo en Argentina.

Junto con su madre, Aída llegó en julio de 1998 a un hotel en Netanya, ciudad donde residía su hermano, quien luego del primer mes de estadía les alquiló una casa para que ellas vivieran juntas. Poco antes de morir, la madre de Aída, le pidió que se quedara a vivir en Israel y además ayudara a su nieta soltera para que también hiciera aliá y formara una familia en Israel.

Cumpliendo con la última voluntad de su madre, Aída no regreso a Argentina y se quedó. Sin embargo, su hermano decidió no ayudarla más económicamente argumentado que ella tenía que buscar los medios para salir adelante.  Aida comenta: “Esta decisión de mi hermano, contrario a lo que parece fue fantástica!! porque no hay nada mejor que contar con uno mismo.”

Debido a lo estipulado en el contrato de arrendamiento, Aída no podía desocupar la enorme casa en la que vivía. Así, de repente se halló sola y sin trabajo.

Netanya - Israel
Netanya – Israel

Ante la difícil situación y teniendo algunas bases de hebreo e idish, que adquirió mucho tiempo atrás en la escuela, Aída comenzó a estudiar en el Ulpán Akiva de Netanya donde pidió ayuda para hacer varios carteles en hebreo y ruso en los cuales ofrecía en sub alquiler las habitaciones de su casa.  Logró arrendar habitaciones a tres israelíes y con el dinero que le enviaban sus hijas logró sostenerse económicamente.

Aída se inscribió en el Ulpán intensivo de hebreo porque quería avanzar lo más rápido posible para luego comenzar el proceso de revalidación de su título de abogada.

En el año 1999 Aída se fue a vivir a un pequeño apartamento en la zona central de Netanya. Al poco tiempo, limpiando el piso del edificio donde vivía, se accidentó lesionándose la columna.

Estuvo hospitalizada alrededor de tres meses, sin embargo logró recuperarse y retomar fuerzas para terminar sus estudios en el Ulpán y comenzar los cursos de revalidación que consistían en 10 materias, cada una de cuatro meses. El paso final para a aprobar cada curso consistía en pasar sus respectivos exámenes escritos (casos a resolver) en Jerusalén.

Antes de finalizar el Ulpán de hebreo, Aída sabía que tenía que comenzar a tener contacto con el mundo jurídico y familiarizarse con la terminología. En su búsqueda, encontró  una oferta de empleo a través de un  periódico local: un abogado solicitaba una secretaria. La entrevista con aquel profesional fue en idish. Él le preguntó si sabía hablar y escribir bien en hebreo, a lo que Aída respondió que no. Su respuesta también fue negativa cuando se le preguntó sobre su dominio del  inglés y el francés. Asombrado, el abogado la cuestionó sobre cómo pretendía ser su secretaria sin el dominio de aquellos idiomas. Aída le dijo  entonces: “Quiero servirle de mensajera para llevar la documentación a los juzgados a cambio tan sólo del pago del transporte”.

Inicialmente, el abogado no acepto el ofrecimiento de Aída, pero ella insistió en que lo pensara en el curso de los siguientes quince días. Al cabo de ese tiempo, él aceptó su oferta y ella fue su mensajera hasta que terminó sus estudios en el Ulpán.

Cuando comenzó los cursos de revalidación en el año 2000, Aída consiguió vivienda y trabajo en un mismo lugar en Tel Aviv,  donde cuidó de un anciano de 92 años quien resultó pariente lejano de su madre y sobreviviente del holocausto. Sólo los fines de semana los pasaba en Netanya en su apartamento.

Calles de Netanya
Calles de Netanya

En el 2004, luego de aprobar todos los exámenes, Aida tenía el reto de encontrar un abogado que confiara en ella y le permitiera hacer la práctica jurídica y así terminar la revalidación.  Acudió a varios abogados latinoamericanos pero ninguno quiso ayudarle. Finalmente, quien le permitió hacer la práctica fue aquel abogado canadiense que fue comprensivo con ella y le dio una oportunidad laboral.

Luego de su intensa lucha Aída, recibió su título revalidado en 2005 a los 65 años. Desde entonces  ejerce su profesión asesorando a los olim Jadashim (nuevos inmigrantes). También ha sido voluntaria en la Olei (Organización latinoamericana España y Portugal en Israel) de Tel Aviv, traduce los documentos de los nuevos inmigrantes y recibe todo tipo de casos tanto de israelíes como de inmigrantes ilegales.

Los motivos más comunes por los cuales los latinoamericanos buscan la ayuda de Aída son los cobros injustificados o excesivos por parte de las empresas de servicio de telefonía, televisión e internet. Aída comenta: “Los olim son fácilmente engañados cuando contratan estos servicios, principalmente por la carencia del idioma”. Además, ella también ha atendido casos por explotación laboral que frecuentemente se dan en las empresas contratistas, donde le exigen al empleado que trabaje durante muchas horas pero sólo pagan una parte o niegan el pago en su totalidad.

Aída recomienda:  “Los nuevos inmigrantes  deben asesorarse de alguien con buen nivel de hebreo antes de firmar contratos por cualquier servicio, y aquellos que deben trabajar pero no tiene­n hebreo suficiente, tienen que buscar los medios para lograr plena claridad sobre las funciones que deben realizar, la remuneración y la forma de pago”.

Con una gran fuerza de voluntad, perseverancia y mucha generosidad, Aída ha logrado superar las numerosas dificultades que le impone la sociedad a los adultos mayores, adaptándose a un país que quiere con todo el corazón y sirviendo con su profesión a aquellos que buscan su ayuda.

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