Un médico latinoamericano en Israel relató sus experiencias y desafíos para ejercer en el país

médico latinoamericano en Israel
Foto: Cortesía de Brian Steiman

La vida de un médico latinoamericano en Israel, al igual que la de otros profesionales, está marcada por una serie de desafíos en la adaptación a la sociedad y al mundo laboral como el aprendizaje del idioma y los procesos de revalidación de los títulos universitarios.

La historia de inmigración de Brian Steiman comenzó durante la crisis económica y social ocurrida en Argentina a principios de la década del 2000, cuando representantes de la Agencia Judía, junto con el teniente coronel del cuerpo médico militar de Israel, viajaron a Argentina para realizar una labor de reclutamiento entre jóvenes médicos judíos.

En aquella época Brian se encontraba finalizando sus estudios en la Facultad de Medicina de la UBA (Universidad de Buenos Aires) y ante la inestabilidad e incertidumbre de su país, las oportunidades y beneficios ofrecidos por la Agencia Judía y el ejército de Israel resultaban interesantes.

Brian ya había tenido la oportunidad de conocer Israel en varias visitas como turista, pero sabía  muy poco del idioma hebreo.

Junto a un grupo de varios jóvenes médicos de su misma edad, Brian llegó en diciembre de 2002 al centro de absorción para profesionales en la ciudad de Ra’anana donde, además de vivir temporalmente, los olim (nuevos inmigrantes) pueden estudiar hebreo durante los primeros meses en el país.

Los médicos y odontólogos extranjeros que quieran trabajar en Israel, deben llevar a cabo un proceso de revalidación de los títulos profesionales que incluye la aprobación de un examen de conocimientos. Brian y sus compañeros debían pasar este examen y así ingresar al ejército como lo tenían planeado para trabajar como médicos.

Mientras estudiaba hebreo en el ulpán (escuela de hebreo), Brian se preparaba además para la revalidación de medicina con los libros de la bibliografía en inglés, recomendada por el ministerio de salud israelí.

Luego de ocho meses de haber llegado a Israel, el médico argentino presentó por primera vez el examen sabiendo que no estaba bien preparado, pero con el objetivo de conocer el tipo de preguntas y el grado de dificultad.

El examen de selección múltiple y dos horas de duración podía llevarse a cabo en español. Sin embargo, Brian recuerda la deficiente traducción de las preguntas lo cual les restaba sentido y no podían solicitar ninguna aclaración durante la prueba.

Ya que no aprobó el examen la primera vez, intentó hacerlo con mejor preparación en el 2004. Para Brian la dificultad del examen era alta; sin embargo, él y la mayoría de médicos latinoamericanos que lo presentaron lograron aprobarlo en el segundo intento. Este fue un logro importante, pero apenas el primero de una lista numerosa de retos que estaban pendientes por superar. A pesar de que ya había hecho el año de práctica médica en Argentina, Brian se enteró con desagrado de que debía realizar un nuevo internado en Israel. No obstante, hoy en día él reconoce la gran importancia que tuvo ese año para su vida ya que fue la época en la que realmente aprendió el hebreo escrito y hablado de su profesión, mediante su interacción con los pacientes y colegas.

Durante el inicio del año de práctica en el Hospital Meir de la ciudad de Kfar Saba, Brian se sintió muy frustrado ante la imposibilidad de comunicarse y de entender lo que le decían en hebreo. Al respecto él comentó: “Me sentí durante muchos meses como un inútil total, sentía que estaba perdiendo el tiempo, que no podía ayudar a nadie…uno no entiende lo que tiene que hacer ni como lo debe hacer.”

En las salas de urgencias donde la labor de médicos y enfermeras debe ser rápida, la capacidad de respuesta del médico argentino era muy lenta, provocando la molestia e impaciencia de sus compañeros de trabajo quienes a veces ni siquiera le hablaban. Con respecto a la frustración que vivió en ese entonces Brian comentó: “Recuperarse de eso es muy difícil, se necesita muchísima voluntad, una personalidad de hierro, porque o salís adelante o desaparecés…”

Por fortuna, siempre hay quienes están dispuestos a ayudar a los inmigrantes. Algunos médicos latinoamericanos e israelíes se tomaban el tiempo para explicarle a Brian con más detalles los términos médicos en hebreo. Aún así, el pediatra argentino recuerda las malas experiencias con otros médicos latinos, en especial una médica en la sección de cirugía, quien por alguna razón se negaba a hablarle en español a Brian, sabiendo que él llevaba poco tiempo en Israel y tenía dificultades con el hebreo.

Luego de los primeros seis meses de práctica, el médico argentino comenzó a recuperar su autoconfianza, desempeñándose mejor con la escritura y el habla en hebreo, tanto con sus colegas como con los pacientes. Finalizando la práctica en la sección de pediatría, Brian enfrentó el reto de dar una clase en hebreo para el personal y aunque sabía que iba a ser difícil y estaba muy nervioso, logró hacerlo. De este modo, dejó el camino abierto para regresar más adelante a ese mismo hospital a especializarse en pediatría.

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Brian Steiman participando en una campaña publicitaria para la entidad prestadora de servicios de salud Clalit en Israel. Foto: Cortesía de Brian Steiman

Terminada la pasantía en el hospital, Brian inició su trabajo como médico en el ejército donde permaneció durante un año, tiempo que para él fue “su peor época en Israel” ya que sin haberse adaptado completamente a la cultura e idioma del país, las reglas, valores, lenguaje y trato del ejército son muy diferentes al del resto de la sociedad. Trabajando en una base militar en medio del desierto donde la mayoría eran jóvenes menores de 20 años, Brian, en ese entonces de 29 años, se sintió aislado y con pocas oportunidades para interactuar con gente de su edad.

Sin darse por vencido, luego de ese difícil año, Brian  compitió, junto a otros médicos israelíes, para ser aceptado y realizar su especialización en el servicio de pediatría del Hospital Meir, donde estuvo como practicante y se había dado a conocer. Su perfil convenció al comité evaluador el cual encontró suficientes méritos para aceptarlo, comenzando así una etapa profesional más gratificante en la vida del médico argentino.

Las diferencias culturales y de mentalidad entre latinoamericanos e israelíes han sido notorias para Brian en aspectos como la forma de vestir simple y a veces descuidada de los médicos israelíes y el trato informal y de confianza entre los médicos jefes de sección y sus subalternos. “El jefe de servicio es prácticamente Dios en Argentina, pero acá yo veía a un practicante, al mismo nivel que yo, palmeando la espalda al jefe de servicio”, relató el pediatra.

(Lea también: La búsqueda de un mejor futuro en Israel dejando la vida en Venezuela)

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La relación de Brian con sus compañeros de trabajo durante el tiempo de la especialización en el Hospital Meir, estuvo marcada por la cordialidad y respeto. Foto: Cortesía de Brian Steiman

En cuanto a su relación con los pacientes y los padres de los niños, Brian destaca la manera como el israelí a veces trata de manera prepotente a los médicos, por el hecho de estar pagando el servicio. Algunas veces abren la puerta de los consultorios sin golpear o sin autorización, comportamiento al que Brian aún no se ha acostumbrado. Sin embargo para él, Israel es un país excelente para ejercer la medicina no sólo por la remuneración y la buena imagen de los médicos latinos debido a su calidez, sino además por los avances médicos y gran inversión en el sector salud reflejada en la calidad de los hospitales, donde no existen las carencias que sí se ven en Latinoamérica.

Luego de cuatro años trabajando en el Hospital Meir, Brian decidió continuar su labor profesional en una de las cuatro organizaciones que prestan servicios de salud en Israel donde las ofertas salariales son buenas, debido a la escasez de médicos en el país. Esta escasez es tan notoria que cuando Brian decidió cambiar de lugar de trabajo, tardaron cinco meses en encontrar a otro pediatra que lo remplazara.

“El que quiera venir a Israel debe tener muchas ganas de progresar, el camino es largo, pero es posible.”

Actualmente Brian reside en Kfar  Saba y trabaja como pediatra en la entidad prestadora de servicios de salud Clalit en la ciudad de Even Yehuda. Aunque extraña su familia, amigos y las numerosas ofertas culturales de Buenos Aires, el médico argentino se siente muy satisfecho con lo que ha logrado en Israel, donde además de haber alcanzado  éxito y satisfacción profesional, a pesar del difícil comienzo, formó una familia junto a su esposa con quien actualmente tiene dos hijos. Su trabajo como médico le ha dado grandes alegrías y espera seguir cosechando muchas más.

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