¿Quiénes escribieron los Rollos del mar Muerto y cuáles eran sus creencias?

Rollos del mar Muerto
Foto: news.nationalgeographic.com/

El descubrimiento de los Rollos del mar Muerto en 1947 dentro de varias cuevas de Khirbet Qumrán en Israel, fue catalogado como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX.

Parte de los numerosos manuscritos constituyen las copias más antiguas de los escritos bíblicos que la humanidad posee hasta el momento. Los libros del Tanaj o Biblia judía hallados en las cuevas, datan entre los siglos III a. C. y I d. C. La mayor parte de los manuscritos fueron hechos en pergamino en lengua hebrea.

Entre los Rollos del mar Muerto fue encontrada otro tipo de literatura que incluye comentarios, normas de los rituales y convivencia, así como escritura apócrifa. Estos manuscritos, de incalculable valor para la humanidad, revelan las controvertidas creencias de quienes los elaboraron.

¿Quiénes fueron? ¿Por qué decidieron aislarse en el árido Desierto de Judea? ¿Qué diferencia había entre sus creencias y la del resto de los judíos? El Santuario del libro, ubicado en el Museo de Israel, exhibe parte de los rollos y está dedicado a responder estas preguntas acerca de la identidad de los habitantes de Khirbet Qumrán.

Rollos del mar Muerto
El gran domo blanco del Santuario del libro representa las tapas de las vasijas de barro donde fueron encontrados los Rollos del mar Muerto

A quiénes perteneció la gran biblioteca hallada en Qumrán

La evidencia arqueológica no fue la única base para determinar a quiénes pertenecieron los Rollos del mar Muerto. Fuentes literarias de antiguos historiadores y filósofos como Flavio Josefo y Filón de Alejandría han permitido a algunos académicos concluir que los manuscritos pertenecieron a un grupo de la comunidad judía de los esenios.

La comunidad se llamó a sí misma yahad en los Manuscritos del mar Muerto. Expertos historiadores creen que ésta se separó de los esenios en la segunda mitad del siglo II a. C. Sus diferentes creencias los llevaron a vivir a Khirbet Qumrán, en la esquina noroccidental del mar Muerto.

Si actualmente dentro del judaísmo hay varias corrientes surgidas por las discrepancias en las creencias, durante la época del Segundo Templo esto no fue diferente. En ese entonces surgieron disputas acerca de temas como las fechas exactas de las fiestas sagradas, el matrimonio, los diezmos y los rituales de purificación.

Rollos del mar Muerto
En las áridas tierras de Khirbet Qumrán los yahad o sectarios del Desierto de Judea se exiliaron voluntariamente. Foto: mapio.net

Aunque en Jerusalén se encontraba el Templo, los miembros de la secta yahad decidieron alejarse de la Ciudad Santa con la creencia de que el Templo se encontraba impuro. Dirigidos por su líder, mencionado en los manuscritos como “maestro de justicia”, los yahad se exiliaron voluntariamente en el desierto de Judea, a 40 kilómetros de Jerusalén.

Las creencias de los sectarios

Los esenios de Qumrán, creían que su misión era retornar a Jerusalén para restablecer un culto verdaderamente santo en el Templo, una vez este fuera purificado. También tenían la convicción de que de Dios les había otorgado el correcto conocimiento acerca de los astros.

En el siglo II a. C. las actividades y fiestas de las comunidades judías se basaban en el calendario solilunar como en la actualidad. Sin embargo, el calendario de la secta de Khirbet Qumrán era solar, más parecido al gregoriano usado actualmente en casi todo el mundo.

Las difíciles condiciones de la vida en el desierto eran para los yahad una forma de purificación para sus almas. La vida aislada era necesaria para alejarlos de lo que ellos consideraban el impuro mundo exterior.

Más de 2000 años después, este mismo pensamiento se repite pero no en el desierto. Comunidades judías de ultraortodoxos como las que habitan en muchos barrios de Jerusalén, luchan por mantenerse lo más aisladas posible de la tecnología y la vida en el resto de Israel.

Los expertos académicos creen que la mayoría de los sectarios del desierto de Judea eran hombres de familias sacerdotales.  No obstante no se ha logrado concluir si estos hombres eran célibes o formaron familias.

En Qumrán fueron hallados los “tefilín” o filacteria más antiguos hasta ahora encontrados. Estos también están exhibidos en el Santuario del libro. El hallazgo indica que la antigua tradición judía de orar con los tefilín también era practicada por los sectarios.

Según los escritos de Flavio Josefo, al igual que los judíos de la actualidad, la comunidad de Qumrán iniciaba sus actividades con las oraciones de la mañana.

Los rituales de purificación y el Shabat

Para el grupo de esenios de Qumrán la inmersión en los baños rituales o “miqvaot” tenía una gran importancia. Esta era una práctica común para los judíos de la época; sin embargo, los sectarios la realizaban bajo otras condiciones.

Rollos del mar Muerto
Uno de los baños rituales descubiertos en Khirbet Qumrán. Foto: www.BibleIsTrue.com

A diferencia de los demás judíos, los esenios de Qumrán debían sumergirse en los baños rituales estando solos. Esta práctica estaba prohibida en compañía de otros miembros. Además, antes de la comida comunitaria, todos los miembros debían purificarse por inmersión antes reunirse con el resto de la comunidad después de las labores diarias.

Uno de los Rollos del mar Muerto titulado “Canciones del sacrificio del Shabat” reveló las rigurosas leyes de los sectarios para guardar el sábado. Un total de 13 himnos, uno recitado cada sábado, remplazaban el sacrificio ofrecido en el Templo de Jerusalén.

La comunidad de Qumrán creía que estos himnos eran como los cantos de adoración de los ángeles en las alturas.

Un rollo dedicado a la lucha entre el bien y el mal

En el Museo de Israel, cerca de la entrada del Santuario del libro, el color blanco del gran domo del santuario contrasta con el tono oscuro de la ancha pared frente a él. Estas estructuras representan la lucha espiritual entre el bien y el mal, tema central de uno de los rollos.

Rollos del mar Muerto
El contraste de colores entre el domo blanco del santuario y la gran pared negra frente a él, representa la lucha entre los “hijos de la luz” contra “los hijos de la oscuridad” narrada en el Rollo de la guerra.

El rollo de la guerra fue uno de los primeros siete manuscritos hallados en las cuevas de Qumrán en 1947. También es conocido popularmente como  el Rollo de la guerra de los hijos de la luz contra los hijos de la oscuridad.

En este manuscrito se narra una confrontación de 49 días entre los “hijos de la luz”, como se llamaban así mismos los sectarios del desierto de Judea, y los “hijos de la oscuridad”, que eran todos los judíos y no judíos enemigos y contradictores de las creencias de los sectarios.

El líder de los “hijos de la luz” es mencionado en el manuscrito como el “Príncipe de la luz”, llamado también el Arcángel Miguel.

Rollos del mar Muerto
Fragmento del “Rollo de la guerra”. Foto: www.deadseascrolls.org.il (Israel Antiquities Authority)

Un final de los tiempos que nunca llegó

Al igual que otros grupos de diferentes épocas de la historia de la humanidad, incluyendo nuestros días, a finales del siglo I a. C. los yahad creían que el final de los tiempos se acercaba.

Este rollo escrito en hebreo, relata la victoria de los “hijos de la luz” al final de la confrontación y la restauración de los sacrificios en el Templo de Jerusalén. Pero para infortunio de los sectarios esenios, quienes vencieron fueron los romanos, logrando acabar con la rebelión judía y destruyendo los asentamientos del Desierto de Judea en el año 68 d. C.

(Lea también: Parque Nacional Tel Hazor en Israel. Descubre las razones de su enorme importancia para la humanidad)

Muy probablemente los yahad nunca pensaron que sus manuscritos ocultos se conservarían por casi 2000 años, convirtiéndose en un fascinante legado histórico y espiritual para la humanidad.

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