Una línea de apoyo para el trabajador inmigrante en Israel

Hanna Zohar: No menos del salario mínimo!!!! Foto: Tzvika Tishler, Yediot Aharonot

El pasado 7 de julio, fue publicado un artículo en el período Haaretz que relata la historia de Hanna Zohar una israelí de 63 años, fundadora de la ONG “Kav Laoved” o “Línea para el trabajador”, cuya destacada labor la hizo merecedora de estar en la lista de las 40 mujeres activistas sociales más importantes de Israel.

La organización “Kav Laoved” tiene como propósito defender los derechos de los trabajadores, israelíes, extranjeros, palestinos o refugiados en casos de explotación, maltrato, malas condiciones laborales o despido injusto. Cuenta con un equipo de voluntarios y abogados especializados en estos temas.

Leyendo el artículo recordé las muchas historias de conocidos latinos en Israel que han sufrido la explotación de empleadores, que sin ninguna vergüenza se aprovechan de las dificultades idiomáticas y de adaptación, para no pagar salarios justos o incluso no pagar nada en absoluto.

Los trabajadores extranjeros enfrentan muchas más injusticias que los Olim Jadashim por no ser ciudadanos israelíes, un mal común en numerosas partes del mundo.

Trabajadores filipinos para el cuidado de los ancianos en Israel

Es frecuente ver en Israel a los trabajadores filipinos, que en su mayoría son traídos al país legalmente por empresas israelíes para el cuidado y acompañamiento de los ancianos. Me sorprendió mucho saber que estos trabajadores deben “pagar una comisión” a las empresas que gestionan su contratación. ¡Increíble! , pagar por el derecho de trabajar.

En el artículo de Haaretz se menciona el caso de un trabajador filipino que se acercó a Kav Laoved para recibir ayuda. Él pagó 8000 dólares para llegar a Israel y cuidar de un anciano enfermo, pero cuando llegó al país le dijeron que también debía cuidar de la esposa del anciano enferma de Alzheimer y debía hacer los quehaceres de la casa.

Después de un año, el trabajador filipino solicitó cambiarse a otra familia pero la hija de los dos ancianos lo amenazó con la deportación a su país de origen. Afortunadamente en las oficinas de Kav Laoved le explicaron que ella no tenía el poder o la autoridad para hacerlo.

En cuanto a los trabajadores israelíes, quienes buscan ayuda en Kav Laoved lo hacen por problemas con el pago de indemnizaciones, vacaciones, situaciones de incapacidad, pagos de horas extras y pensiones. En el último año, la mayoría de los empleados israelíes que buscaron ayuda provenían de áreas como el mercadeo y ventas, vigilancia y seguridad, también del sector educativo y de empresas que prestan servicios de comunicaciones, internet y telefonía celular.

Los trabajadores asiáticos son traidos a Israel para laborar principalmente en la agricultura y construcción.

En la entrevista que Hanna Zohar concedió para Haaretz ella afirma: “Hay sitios de trabajo donde saben cómo lucrar, en los bancos por ejemplo, emplean miles de trabajadores temporales los cuales esperan ser recibidos como empleados fijos. Hasta entonces ellos trabajan durante años por un sueldo muy cercano al mínimo sin recibir los beneficios del resto de empleados, es decir hay trabajadores de primera y segunda clase en el mismo lugar de trabajo.”

En su relato Hanna comenta algo que a mi parecer es muy inquietante. En la época en la que se estableció Kav Laoved, en 1991, los empleadores hacían lo que querían con los empleados, pero al verse expuestos por esta ONG surgía cierta vergüenza que, según Hanna, hoy en día ya ni siquiera existe.

En su juventud Hanna viajo por un tiempo a Inglaterra con el fin de estudiar inglés. Durante su estadía ella además trabajo en un hotel y supo lo que significa ser un trabajador extranjero al cual no se le respetan todos sus derechos. Hanna afirma: “yo me identifico absolutamente con las personas que vienen aquí porque conozco lo que se siente ser un trabajador extranjero, no siento que soy diferente de ellos”, además agrega: “De la independencia económica se deriva la libertad del hombre. Yo creo mucho en la democracia, pero si esta no es monetaria, entonces no es democracia. Una persona que se gana la vida, debe ganársela con dignidad, que pueda vivir de su trabajo. Hasta hoy día, me cuesta aceptar el hecho de que los empleadores retengan los salarios o no lo paguen.”

Después de muchos años de ardua labor a favor de los trabajadores Hanna cede su función de directora y seguirá coordinando los asuntos de los trabajadores israelíes y palestinos.

Para aquellos interesados en recibir ayuda o asesoría de esta organización en el sitio web:
http://www.kavlaoved.org.il/contact_n_eng.asp encontrarán información sobre los horarios y oficinas en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa.
Artículo de consulta: http://www.haaretz.co.il/hasite/spages/1233945.html

Más artículos relacionados

Deja tu opinión

comentarios

  • Eric Benditkis

    Hola me llamo Eric, en realidad no se a quien escribir para contar esto, creo que este es un comienzo, en fin, soy argentino, trabajo en la fabrica Bonjour en Kiryat Gat, hace un par de anios cambiaron de jefes, y trabajar alli ahora es una real tortura, nos cambian el sistema de trabajo todos los dias, nos hacen trabajar sin descansos, nos maltratan, trabajamos con materiales defectuosos, y realmente no tenemos a quien hablar, los jefes nos imponen cosas sin escucharnos… quisiera saber si hay normas de conductas LEGALES de los jefes con los emplados o a quien puedo consultar en mi idioma sobre estos temas, gracias…