Una voz etíope en Israel

etíope en Israel
Foto: yvel.com

En meses pasados el ministerio de educación israelí  dio a conocer las estadísticas de los exámenes en todas las escuelas para evaluar la calidad y crecimiento de los colegios.

Las estadísticas fueron contundentes, los niños con los resultados más bajos en todas las áreas pero especialmente en matemáticas y ciencias son aquellos provenientes de Etiopía y los niños israelíes de padres etíopes.  Mientras que el promedio en matemáticas  de los  estudiantes de procedencia etíope fue de 26 puntos,  los niños de las demás procedencias y nacidos en Israel, obtuvieron 50 puntos.

Las razones que explican estos resultados son complejas y variadas.  Si para la comunidad latina el camino de la adaptación y el establecimiento de una buena vida en Israel está lleno de piedras inestables y senderos empinados, para la comunidad etíope es una lucha permanente por derrumbar las enormes barreras culturales, lingüísticas, emocionales y de discriminación, lucha que no siempre es exitosa y se ve reflejada en su bajo estatus socio-económico en Israel.

Los niños etíopes generalmente no cuentan con el apoyo de sus padres o de familiares cercanos que les ayuden con sus tareas y llevan en su espalda una gran carga emocional producto en su difícil proceso de adaptación, pobreza y discriminación.

A pesar de estos y otros antecedentes, el pasado mes de abril, en el concurso nacional “El joven orador” realizado por el club de rotarios y con la participación de miles de estudiantes de todo el país, la ganadora fue una estudiante de 15 años, nacida en Israel de padres etíopes.

Ifat Samalain – Foto tomada de www.haaretz.co.il

El discurso pronunciado por Ifat Samalain fue entorno al concepto de la “Expresión políticamente correcta”.  Ella expuso  durante cinco minutos lo contradictorio e inútil de este concepto y como a través de él las personas ocultan detrás de palabras elegantes y diplomáticas su verdadero pensamiento acerca de aquellos que son diferentes, o no están dentro de las minorías de poder.

Su victoria en este concurso no es lo único para destacar de Ifat. Ella  es una excelente estudiante que hace parte de un singular grupo en su colegio donde sólo tres estudiantes pudieron llegar gracias a sus logros en matemáticas y ciencias.  En este mismo grupo de altísimo nivel académico, los estudiantes tienen la posibilidad de comenzar a estudiar un primer título universitario.  Ifat comenzará el próximo año la carrera de matemáticas, la  misma área donde los estudiantes etíopes tienen los más bajos resultados.

Al igual que muchos etíopes, los padres de Ifat trabajan en limpieza y vigilancia.  Ellos le enseñaron el gran valor que tiene el conocimiento y la animaron a aceptar el reto de estudiar en el grupo de los estudiantes más aventajados.


Debido al tema del discurso de Ifat, los reclamos de los demás participantes y sus familiares no se hicieron esperar.  Para ellos, Ifat se llevó el primer lugar solo por el hecho de ser etíope y argumentaron que su victoria fue como resultado de una “discriminación positiva”.

Tal vez su triunfo sí tiene que ver con el hecho de ser de procedencia etíope, pero no porque los jueces quisieran darle un premio de consolación, sino porque sus palabras fueron resultado de una reflexión basada en sus propias vivencias y las de su familia. Fue un discurso expresado con palabras  que surgieron de un verdadero sentir, hecho que tal vez fue percibido por los jurados.

A pesar de todos los pronósticos, las estadísticas,  el peso de los estereotipos y el hecho de que muchos se consideran mejores personas que los etíopes, esta joven estudiante israelí,  ha logrado romper paradigmas  y es un ejemplo claro de que a pesar de la existencia de hechos que indiquen que una comunidad es desventajada, los miembros de esta deben tomar la iniciativa de ejercer su derecho de luchar contra viento y marea  para vencer la corriente de su aparente destino y que la sociedad reconozca su auténtico valor.

Artículos de consulta:

http://www.haaretz.co.il/hasite/spages/1225985.html

http://www.haaretz.co.il/hasite/spages/1225155.html

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