De compras en Israel

La manera como los vendedores israelíes atienden a los clientes es en general criticada por los latinos que estamos acostumbrados a un trato con mucha amabilidad, y la permanente presencia del vendedor que responda a todas las inquietudes acerca del producto con una actitud sonriente.

compras2aEl vendedor israelí es diferente, como lo es su visión del servicio que está prestando y de los clientes. Por ejemplo, la primera vez que compré zapatos note inmediatamente la diferencia. No había un vendedor siguiéndome los pasos, y cuando encontré un par de zapatos que me interesó simplemente pregunté por él, un vendedor me dio la caja con los zapatos y esa fue toda su intervención, yo los saqué de su caja y me los medí mientras él atendía a otros clientes. En ese y otros casos el vendedor no se esmera por convencer al cliente ni se preocupa por tratarlo como a un rey; en pocas palabras no es una actitud servil.

Para algunos latinos no es nada agradable la forma como los israelíes abordan a sus clientes, y se quejan de su falta de interés en vender y muy poca amabilidad. Aunque hay casos en los que evidentemente es así, la gran mayoría de las veces no me he sentido ni agredida ni mal atendida. Tal vez la cuestión es cómo los israelíes y los latinos consideramos debe ser un buen vendedor. ¿Realmente nos tienen que convencer, o es el cliente quien debe juzgar de acuerdo con la información que le proporciona el vendedor? ¿Es necesaria realmente una actitud sonriente y reverencial a la hora de negociar?

La forma como juzgamos las actitudes de las personas es obviamente producto de nuestro pasado, raíces y antecedentes culturales. Según mi percepción, en Latinoamérica por ejemplo, la valoración que reciben las personas según el trabajo que desempeñan es mucho más desigual y discriminatoria que en Israel, eso se traduce en que el vendedor de zapatos, ropa o verduras es considerado muy inferior al médico, empresario o abogado que va a comprarle y por lo tanto estos últimos merecen un trato preferencial o privilegiado al mejor estilo de un sistema de castas.

En Israel, afortunadamente, esa absurda valoración es menos marcada y como resultado de este pensamiento el trato es más neutral y menos adornado, por eso, vendedor y comprador, jefe y empleado o doctor y paciente hablan por lo general de manera franca y directa, algo a lo que nosotros los latinos no estamos acostumbrados.

Es importante reconocer que desde las primeras semanas en Israel, a los nuevos inmigrantes constantemente se les habla acerca de la actitud impertinente y algo insolente con la que acostumbran a tratarse los israelíes. Debido a esto, consciente o inconscientemente toman una actitud retadora en el primer instante en que abordan a los vendedores o funcionarios en general.Nic389272

Personalmente, pocas veces di crédito alguno a las opiniones sobre el carácter de los israelíes y simplemente me tomé un tiempo para hacerme una idea con base en mi experiencia personal. Tal vez gracias a que presumo de antemano buena voluntad de las personas a las que me dirijo, casi el cien por ciento de las veces he sido tratada con cordialidad sin que haya sonrisas o servilismo de por medio. Generalmente no guardo ninguna prevención y a pesar de que no haya una sonrisa en sus rostros, puedo percibir en la mayoría de los casos honestidad y respeto, valores cada día más perdidos en nuestros países latinoamericanos.

Buscando un vestido de baño, me dirigí a una tienda dentro de un centro comercial, la joven vendedora atendía a otras personas mientras yo observaba los modelos exhibidos, los otros clientes eran una pareja adulta que se quejaba por los precios altos y pedían un descuento, pero en un tono contundente y claro la vendedora dijo: “lo siento pero esto no es una tienda de barrio, además ésta es una marca muy fina y los precios son fijos.” ¿Insolente?, lo será tal vez para algunos, pero ante mis ojos fue una manera de negociar donde las dos partes exponen su punto vista sinceramente.

La única ocasión en la que nos vimos acosados o tratados de manera particularmente insolente fue en la búsqueda de nuestra lavadora. En un almacén vimos una lavadora que se acomodaba bastante a nuestras exigencias, sin embargo queríamos seguir buscando. Ante nuestra negativa de comprar inmediatamente la lavadora el vendedor con cara de enojo y en tono de reproche nos dijo: “Les gustó la lavadora y se ajusta a su precio, por qué no se la llevan!!!!!”

Al principio fue algo molesto pero mi esposo y yo no pudimos evitar acordarnos de una escena de la comedia “Analyze that” en la que Robert De Niro en su papel de Paul Vitti, capo de la mafia en proceso de rehabilitación, toma un trabajo de vendedor de autos.
Fuera de los últimos 20 segundos del video a continuación, la escena se asemeja muchísimo a lo que nos ocurrió en aquella tienda de electrodomésticos.
Les dejo las versiones en inglés y español.