Los Samaritanos: Guardianes de la Torá

Samaritanos en Israel

Tradiciones y creencias

Sacerdotes samaritanos en Naplusa Cisjordania

Las diferencias entre judíos y samaritanos  con respecto a su fe y tradiciones son ampliamente notorias  ya que no solo poseen una versión distinta de la historia sino que sus libros sagrados  no son los mismos aunque ambas religiones comparten los libros de la Torá.

Mientras que los judíos poseen el Tanaj (Torá, Escritos y Profetas) y el Talmud (Tora oral),  las creencias de los samaritanos están basadas en los 5 libros de la Torá cuya versión escrita en hebreo antiguo, es la única aceptada por la comunidad como la original y santa.  Los samaritanos consideran que  los otros  libros incluidos en el canon de los judíos y cristianos carecen de inspiración divina. Conversando acerca del tema con Yaron Tsedaka, miembro de la comunidad samaritana, él afirma: “…hay descubrimientos arqueológicos que apoyan nuestra creencia de considerar únicamente los 5 libros de la Torá, que según nuestra fe, fueron escritos por Dios. Los libros de los profetas y  demás escritos, tuvieron como autores a hombres y por lo tanto son subjetivos, están influenciados por la voluntad de los escritores.”

Las tradiciones y diferencias religiosas entre samaritanos y los demás grupos religioso están directamente relacionadas con la Torá.  De este hecho se desprende que consideren a Moisés como el último profeta y a todos los demás personajes bíblicos como tan sólo líderes históricos.

Para los samaritanos, la celebración religiosa de mayor duración e importancia ritual es Pesaj  (Pascua).  Esta se lleva a cabo exclusivamente en el monte Gerizim  con todas las familias samaritanas reunidas, las cuales sacrifican un cordero vivo y saludable según el rito descrito en la Torá; cada familia debe comprar su propio su cordero para el sacrificio. Esta celebración es muy distinta al “Seder Pesaj” judío donde el sacrificio fue remplazo hace siglos por otros ritos de carácter simbólico.


A diferencia de los judíos, todos los niños samaritanos a partir de los 6 meses de edad cumplen con el estricto ayuno de Yom Kipur, el cual es una de las ordenanzas religiosas que más practican los israelíes pero a partir de la niñez más avanzada.

Los samaritanos también circuncidan a sus bebés en el octavo día después del nacimiento.  Sin embargo, deben acudir a un representante autorizado por el Rabinato y el ministerio de salud de Israel ya que no hay líderes dentro de la comunidad samaritana autorizados para dicha labor.

La máxima autoridad religiosa de los samaritanos es el Cohen Hagadol, quien vive en Naplusa. Según la tradición, debe ser descendiente directo de la tribu de Levi.  El Cohen Hagadol actual es el gran sacerdote número 132 desde Aarón hermano de Moisés, es decir han tenido continuidad por cerca de 3600 años.

En el entorno de la comunidad, los niños son iniciados en el estudio del hebreo antiguo a partir de los 5 o 6 años, con el fin de instruirse en la lectura de la Torá y aprender a leer los libros de oraciones y cantos de gran antigüedad. Después de dos años de estudios se celebra el Jatam Torá (para los niños) o Jotemet Torá (para las niñas) que es similar al Bar Miztva para los judíos.

El Shabat en la vida de los samaritanos

Los samaritanos se consideran a sí mismos una comunidad religiosa, por lo tanto para todos los miembros de ésta tanto en Jolón como en Naplusa, el sábado es el día sagrado de la semana en el cual todos se reúnen en las sinagogas locales y es el único día en el que los hombres visten túnicas blancas y gorros tradicionales.  Las mujeres no tienen un traje particular, solo deben usar faldas durante el Shabat.

Sinagoga samaritana

Las sinagogas de los samaritanos se caracterizan por la ausencia de sillas y mesas, las personas oran de pie o sentados sobre una gran alfombra y no existe una zona separada para las mujeres.  Todos los asistentes deben quitarse los zapatos antes de entrar a la sinagoga.

Hablando con Yaron Tsedaka, acerca del gran significado y valor que tienen para su vida la fe y costumbres religiosas, le pregunté si consideraba diferentes sus principios y valores morales con respecto a los de las personas de su misma generación, a lo que respondió: “Creo que sí, pienso que soy diferente en la manera como veo las cosas, en la manera como las asumo, la mayoría de mis amigos son no religiosos o totalmente ateos y no tengo ningún problema con ellos. Mi manera de pensar es ‘vive y deja vivir’. A veces mis amigos bromean un poco, me dicen “Ven y come con nosotros carne o salgamos en la tarde del viernes”, ellos saben que yo no lo hago y aprecian el hecho de que creo en lo que hago. A veces parece extraño porque yo no me veo como religioso, aparte del sábado que es el día en que nos vestimos diferente, nos vemos como todos los demás.  A veces es difícil para otros comprender el porqué guardamos las tradiciones. Creo que esa educación que recibí en mi casa con mis padres,  el conservar las creencias, cumplir las ordenanzas, el respeto por el otro, sin ser arrogante puedo decir, que todo eso me ha dado mejores valores. La directora del colegio de nuestros hijos,  que tiene una posición objetiva,  dijo: “Vemos una diferencia significativa entre los niños samaritanos y los demás.” Las calificaciones de los niños samaritanos son mejores y en cuanto al comportamiento no son agresivos y respetan más a los maestros.

Vemos hoy en día niños y jóvenes que salen de sus casas sin ningún control y toman mucho alcohol. En nuestra comunidad las cosas son distintas, hay límites, nuestros jóvenes no pueden salir y regresar a la hora que quieran.”

Conversé acerca del mismo tema con la sobrina de Yaron, Mazal Tsedaka de 21 años,  quien con respeto a la valoración que los jóvenes de su generación le dan a su identidad cultural comentó: “…En nuestra comunidad tanto jóvenes como adultos le  confieren un gran valor a la identidad religiosa. En nuestra etnia, o estas totalmente adentro o estas totalmente afuera, no hay religiosos y no religiosos no hay niveles de religiosidad como si existe en las comunidades judías.”

El matrimonio en la comunidad samaritana

Debido a que la comunidad samaritana estuvo en peligro de desaparecer, a comienzos del siglo 20, se aceptó el matrimonio de hombres con mujeres de fuera de la comunidad, mientras que las mujeres deben casarse con un samaritano para poder continuar dentro de la etnia.

Acerca de lo conflictivo que se ha convertido el tema de la búsqueda de pareja para los samaritanos Yaron comentó: “En los casos en los que mujeres samaritanas se casan con judíos, ellas salen de nuestra etnia.  En casos como el de mi esposa, las mujeres no samaritanas pueden entrar en la comunidad, esto es algo más aceptado en la actualidad. No ocurre lo contrario, un hombre no samaritano no entra a nuestra etnia si se casa con una samaritana.  Se puede decir que la mayoría de los casos en los que los hijos de los samaritanos se casan con no samaritanos,  estos pierden el contacto con sus padres o la relación se limita demasiado.”

Teniendo en cuenta que en la actualidad hay tan solo alrededor de 800 miembros en la comunidad samaritana, le pregunté a Mazal que tan difícil era para ella ver restringida sus posibilidades de encontrar su pareja solo a la comunidad, ella respondió: “Es muy difícil, es algo así como escoger entre seguir siendo lo que eres y vivir la vida de la mejor manera posible.  Algunas mujeres dentro de la etnia escogieron comprometerse e ir en una dirección que tal vez no era la que más querían, con el fin de mantenerse dentro de la comunidad. En la etnia no ven con buenos ojos a aquellas mujeres que deciden salir de ella, no se ve como algo muy malo, pero entre más mujeres salen de la comunidad, esta se debilita al igual que nuestras tradiciones.

Además las demás mujeres ven eso como un mal ejemplo y la etnia corre el riesgo de desaparecer. Ya que la comunidad es tan pequeña, esta debe ser muy celosa con sus costumbres de otra manera dejará de existir.”

Sofi Tzedaka

Sofi Tsedaka, actriz y cantante famosa en Israel, nació y creció dentro de la comunidad samaritana, pero a edad temprana decidió hacer su vida fuera de la comunidad y casarse con un judío, lo que represento para su familia un duro golpe que estuvo acompañado por el juicio de los demás miembros de la etnia. En la siguiente y última entrada sobre este tema se tratarán otros aspectos acerca de la vida de los samaritanos en la sociedad israelí.