Caminando por Israel
Caminando por el desierto
Recorriendo las calles de las principales ciudades de Israel, la gran mayoría de las personas olvidamos que realmente estamos caminando en un desierto. Israel es un desierto que en el transcurso de más de 60 años ha sido cultivado con una alta dosis de ingenio y perseverancia.

Parque en Raanana ciudad céntrica de Israel
Mirando con detenimiento las zonas verdes en los parques, andenes o jardines públicos, se observa los pequeños tubos por donde día a día llega el agua a ciertas horas y cantidades previamente programadas dependiendo de la época del año. El esfuerzo por mantener a Israel florecida y verde no es sólo del estado. Organizaciones como Keren Kayemeth promueven el cuidado y plantación de más vegetación y colectan fondos a nivel mundial.
Viajando por Israel
Los medios de transporte de un país son una parte importante del diario vivir, y dependiendo de su organización y desempeño estos pueden facilitar o dificultar la vida. Entre las primeras cosas que tenemos en mente cuando llegamos a un aeropuerto conocido o desconocido es cómo salir de este para llegar a nuestro destino final y en el caso del Aeropuerto Internacional Ben Gurion se puede hacer uso de taxi, tren o bus.
La Autoridad Aeroportuaria de Israel sólo autoriza ciertas compañías de taxis para prestar el servicio desde el terminal aéreo. Las tarifas ya están previamente establecidas de acuerdo con el destino y existen recargos adicionales según el número de maletas y de pasajeros.
Una persona conocedora puede arreglar de antemano el precio del viaje, pero en general lo más recomendable es hacer uso del taxímetro. Si usted no sabe hebreo, no hay de qué preocuparse; todos los taxistas tiene algún nivel de inglés. Pero si tampoco sabe inglés, ¡preocúpese! Lo mejor es asegurarse de contar con la ayuda de alguien que sepa uno de los dos idiomas, es probable que el conductor del taxi sepa algunas palabras en español pero gracias a las Leyes de Murphy esa probabilidad se hace cero cuando usted más la necesita.
En mis primeros meses en Israel un coterráneo, haciendo referencia a la dificultad del idioma, me comentó un poco enfadado: “Taxi es una palabra muy internacional, es la misma en casi todos los idiomas, pero en hebreo es monit”. La razón de esta diferencia es que esta palabra proviene del verbo “Limnot” que significa contar (el taxímetro “cuenta” la distancia recorrida o el dinero a pagar). Así también taxímetro es “moné”.

Los taxis en Israel son por lo general elegantes Mercedes Benz, Skoda o Volkswagen de color blanco, pero lo que definitivamente no es elegante es el comportamiento de algunos taxistas quienes son considerados agresivos y muy aprovechados.
Llegando a Israel
La barrera española
En el año 2005 mi esposo y yo decidimos hacer el proceso de inmigración o Aliá hacia Israel, idea que se concreto en Julio de 2006 cuando comenzamos un recorrido que hasta hoy continúa. El viaje desde nuestro país natal hacia Israel no fue nada fácil, primero por los problemas generados por la huelga en la que se encontraba Iberia en la época del viaje y segundo por nuestra nacionalidad. Desafortunadamente no teníamos la opción de escoger la aerolínea que está previamente establecida por los agentes migratorios.
Cuando llegamos al aeropuerto de Barajas en Madrid, después de un vuelo de once horas, todo parecía normal. Al llegar al punto donde se autorizan los vuelos de conexión había una fila relativamente corta de unas ocho personas y en el punto de paso donde se hace la requisa de pasajeros antes de ingresar a las salas de espera no había fila.

Aeropuerto de Barajas - Madrid
Llegamos a España un poco retrasados y contábamos con un poco más de 45 minutos para tomar el vuelo de El Al (aerolínea más importante de Israel) rumbo a nuestro destino final. Pero debido a la huelga de Iberia los funcionarios estaban en plan tortuga, la espera en esa corta fila se hizo interminable y terriblemente angustiante porque el temor de perder nuestro vuelo se hacía cada vez mayor. Después de más de veinte infinitos minutos y aún en fila, llegó de repente una estampida de pasajeros que superaban las 100 personas a la zona de requisa lo que incremento aún más nuestra angustia, entonces yo decidí pasarme a esa otra fila mientras a mi esposo le autorizaban el transbordo.
Faltando diez minutos para abordar, mi esposo fue atendido pero delante de mí había alrededor de cincuenta personas. Con el corazón a punto de estallar decidimos pedirle a uno de los policías que nos permitiera pasar antes porque nuestro vuelo estaba a punto de salir; él nos dijo en un tono despectivo ¨ Ese es su problema no el mío, pásense por encima de los demás si quieren¨. Después de pasar a regañadientes la requisa, mi esposo se dio cuenta de que había perdido los pasaportes y como solo había escaleras eléctricas de bajada, en medio de la desesperación nos devolvimos por las mismas escaleras, mi esposo tropezó y se lastimó las piernas. Nuestra angustia era tan grande y evidente que el mismo policía que nos trató como sudacas basura nos ayudo dejándonos pasar y nos quiso infundir calma. Le dije a mi esposo que tal vez no le habían devuelto los pasaportes en el punto de registro de la aerolínea y en los minutos en los que se fue a buscarlos pasó por mi cabeza que íbamos a terminar en una cárcel española, maltratados por ser latinos indocumentados para luego ser deportados.
Las lenguas en Israel
En Israel la lengua oficial y predominante es el hebreo, el árabe también es lengua oficial, por esta razón documentos notariales, la cédula de ciudadanía, las monedas, billetes y las etiquetas de los productos tienen la información en los dos idiomas. Aunque no oficialmente, el inglés es considerado la segunda lengua de Israel ya que la gran mayoría de israelíes tienen algún nivel de inglés e incluso para muchos es su segunda lengua materna.
Para las personas que visitan por primera vez Israel ya sea como turistas o en calidad de inmigrantes resulta sorprendente el hecho de que el ruso es una de las lenguas más habladas en este país. En Haifa por ejemplo, cuando camino por las calles a veces escucho más ruso que hebreo y en los buses, supermercados o centros comerciales siempre hay varias personas hablando ruso. En contraste, lenguas como el español, francés o portugués frecuentes en el centro del país, prácticamente no se escuchan en las calles de Haifa o ciudades del norte.
